Sabias que cuando una madre o padre interrumpe o impide la convivencia o incomunica de forma sistemática a los hijos con su padre o madre, es procedente el cambio de guarda y custodia; siempre que dicho padre o madre no sea generador de violencia ni represente un riesgo para el niño o la niña.

Lo anterior, porque un deber inherente de quien ejerce la guarda y custodia es el respetar el derecho del niño o niña convivir con su otro progenitor.

Así lo establece nuestro orden jurídico y el criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuyo eje rector es el interés superior del niño. El interés superior del menor es un principio constitucional que establece que todas las decisiones judiciales donde estén en disputa derechos de niños, niñas o adolescentes se debe:

  • Sopesar sobre sus intereses y utilizar un estándar de riesgo, según el cual, debe tomarse la decisión que genere la menor probabilidad de que los niños o niñas sufran daños;
  • Elegir la interpretación de normas que satisfaga de forma más efectiva sus derechos;
  • Incluirse en el proceso de decisión, una estimación de las posibles repercusiones en ellos; y
  • Suplir la deficiencia de la queja en todas aquellas decisiones que puedan afectar los derechos e intereses de niños, niñas o adolescentes, aunque con ello se llegue a modificar el proceso o las pretensiones solicitadas por las partes.

Sobre el RIESGO es pertinente aclara que no se requiere que la circunstancia a ponderar genere un daño, sino que basta con que la misma “aumente el riesgo” de que los bienes o derechos del niño o niña se vean afectados o aumente las posibilidades de que ocurra el evento; y que la situación de riesgo sea real sin importar la verificación del daño, y sin que la consideración del riesgo este basada en prejuicios, estigmatizaciones o consideraciones generalizadas sobre las características del padres o la madre.

Historia de un matrimonio', la película más desgarradora de 2019
Escena de la película “Historia de un matrimonio” donde además de abordar un divorcio se ve la problemática del régimen de guarda y custodia de un hijo en común.

Por lo que, si es un hecho de que la madre o el padre de un niño o niña incumple o interrumpe sistemáticamente con el régimen de visitas y convivencias, su conducta constituye un riesgo real para el hijo de las partes y se justifique el cambio de guarda y custodia sea gradual o compartida.

Ya que a través de las convivencias los niños y las niñas generan lazos afectivos con sus progenitores, lo cual es importante para su desarrollo emocional y psicológico; por lo que se requiere sean con regularidad pues es su derecho convivir con ambos padres para evitar daños emocionales.

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Lic. Angélica Meza: Abogada titulada, egresada de la Facultad de Derecho de la UNAM. Experta en derechos de niños, niñas y adolescente.